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Co(n)razón de loba

Y camina Minerva con su fuerza y su intuición, con su empuje y su valentía, con su miedo y su esperanza…por un bosque cubierto por las hojas desprendidas de árboles de ensueño, un paisaje onírico creado para ella… atraviesa este escenario de contornos difuminados con la certeza de que la lucha no será encarnizada, tampoco en vano: que la sangre que se derrame será la que purifique, la que oriente el cambio, la del reconocimiento, la sangre que atora la creatividad, la que eliminará rastros de dolores anteriores, y permitirá dolores nuevos y gozos diferentes, nacer, morir, nacer… No esta sola, una loba negra y fuerte camina delante, detrás y dentro de ella.
Y se detiene Ana, con su fuerza y su intuición, con su empuje y su valentía, con su miedo y su esperanza…dentro de un paisaje onírico creado por ella, observa en silencio…reconstruye los pasos en base a las sensaciones físicas que dejaron sus estados de ánimo… escucha sin juzgar cada milímetro de su cuerpo. Irreconocible a la vista,  muy lejos del cuerpo que la sostenía un año antes…pero inequívocamente suyo: con idéntico mapa de registros reconocible a golpe de respiración y movimientos suaves. Sigue siendo ella aunque la tormenta le sacudiera sin tregua…
Hace tiempo que se detiene Ana, cada vez antes…por falta de fuerzas unas veces; y por intuición las demás. Se detiene tanto tiempo que comenzó a avanzar en sueños, sin miedo a reconstruir escenas de su interior para ser vividas por otra; para poder verlas de afuera, para captar matices y descubrir en la bruma de la noche, secuencias de movimientos con los que soñaba desde tiempo. Y capturarlos, y seguir esperando… Y toparse en el vagar de la diosa por sus sueños, con pedazos de historias que convertir en proyectos… Y Asistir a la transformación alquímica de los frutos de los árboles en sus propias ideas… Materializarse de manera clara su necesidad de hacer las cosas desde otro lugar, desde un lugar reconocido.
Ha caminado en sueños ella también,incrédula con los acontecimientos, con un dolor convertido en silencio sordo en el centro de su cuerpo, sintiendo que el descanso y el desprenderse eran la única opción válida esta vez. Y se ha guiado por movimientos que ablandaban el silencio paralizador, movimientos estudiados y orientados al mínimo gasto de energía para la mayor efectividad, movimientos  que le hacían sentir bien con ella misma, olvidándose del resto. Y encontrar la respuesta y la coherencia. No siempre la que los demás esperaban o consideraban adecuada. Y no ha estado sola, una loba negra y fuerte camina delante, detrás y dentro de ella.
Y soltar en este otoño interminable, como hacen los árboles para dar paso a brotes nuevos. Aprender que el proceso de la vida-muerte-vida, no tiene que devastar a la persona, que soltar las hojas en el tiempo que toca no es doloroso para los árboles, que un sauce llorón no pierde su personalidad melancólica durante el invierno con sus hojas peladas, que su presencia se la otorgan su tronco y la savia que lo mantiene vital en sus cambios invisibles a los ojos extraños. Qué la naturaleza que habitamos nos está habitando. que resistirse a eso es morir un poco… Que si tus tiempos vitales se han acomodado a los tiempos y estaciones de la naturaleza, has ganado¡. Sólo queda observar y confiar.
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En este sueño de meses algunas cosas se han presentado con más claridad que otras, y han vuelto a tomar forma los principales motivos por los que decidí dedicarme en cuerpo y alma, al cuerpo y al alma… Sólo puedo vivir una decisión hasta sus últimas consecuencias, cuando esta decisión y el riesgo que entraña han sido aceptadas con calma, poniendo límites sanos a mi proceso, valorando pros y contras, apoyándome en los amigos, abriendo las compuertas de mi río interior hasta creerme seca, saborear la soledad cuando el miedo y el dolor se han reducido y romperme cuando no he podido más, y perder los nervios y perder el norte…y volverme a quedar en silencio, sin saber qué hacer, sin poder articular cosa alguna, ni dentro ni fuera de mí…Vivir una decisión tomada después de todo este viaje, es la única cosa que puedo hacer…y honrando mi fuerza y mi capacidad de creer me embarco en este proyecto, más lento, pero que reconozco más dulce y me hace más feliz.

Un espacio más pequeño donde reunir grupos pequeños de personas, una clases de yoga y movimiento consciente, de danza butoh en mi visión terapéutica, trabajo corporal desde el contacto entre personas, el estudio y la escucha de las razones del cuerpo para manifestarse de la manera que lo hace… Un espacio cuidado para personas que buscan algo diferente, aún sin saber qué. La posibilidad de tener 3 alumnos en clase y atender a las necesidades físicas y emocionales de cada uno, diseñar las clases para ellos; poner mi escucha y enseñar a poner la suya propia en su respiración y en las partes olvidadas de su cuerpo. Descubrir juntos el camino para volver a uno mismo. Rescatar un lugar y un momento de nuestra rutina para tocar nuestra divinidad dentro de nosotros, para recuperar el contacto con quienes somos, para darnos amor y para darnos mimos. No el yoga como disciplina obligada, sino el yoga como disciplina amada: como un parón de paz y disfrute dentro de la vida. 

Esto ha sido siempre para mí el trabajo corporal, sea con yoga, sea con danza, sea con consciencia sensorial, con los masajes, o con la escalada… crear ese vacío lleno de mí y sólo de mí. Ese vacío con la información más importante de mi ser, ese hueco lleno de mis sueños, de mis necesidades, de mis alegrías y de mis penas; ese lapso en el que yo misma cobro sentido y me hago enorme, sin límites definidos…y lo abarco todo… y todo me abarca a mí.
Acompañar a la persona que se mueve, al momento en el que se  con-mueve.

Encontrar la relación simple y sana con nuestro cuerpo y sus aconteceres… en un lugar cercano, luminoso y con silencio… Re-edificarnos en base a nuestro Impulso Tierno, que nos pone en contacto directo con nuestras necesidades.
Detectar cuales son nuestras verdaderas necesidades requiere paciencia y escucha…tiempo…¿Tiempo? …. TEMPO, el de cada uno, el que cada uno esté dispuesto a darse.
Aquí:

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De todo esta trayectoria he rescatado estos días aquellas clases y opciones que más me han satisfecho durante mi vida. Recuperé las sensaciones y me volví a pegar un baño de ellas, aprovechando la memoria celular y muscular de mi cuerpo. Decidí en base a ellas generar un espacio diferente, asequible y accesible para:

  • Clases de yoga en grupos pequeños.
  • Clases de yoga individuales.
  • Trabajo Corporal Individual o en pequeños grupos.
  • Consciencia corporal y sensorial.
  • Trabajo de rehabilitación individual basado en la “antigimnasia” y el yoga “terapéutico”.
  • Danza butô (consciencia Butô).
  • Meditaciones.
  • Masaje Ayurveda y terapias sensitivas: reiki, aceites esenciales de grado terapéutico, escucha tisular, flores del mediterráneo…)
  • Círculos Con-Movedores de Mujeres. “Co(n)razón de Loba”: talleres de desarrollo personal a través de la literatura, el movimiento y el silencio. Un sábado al mes
  • Experiencias de entrega íntegra al contacto (manipulaciones, contacto de masaje, consciencia sensorial)
  • El camino de Kali. (Grupo de yoga cerrado) Secuancias inspiradas en la asana Kala Bhairavasana : destruir para renacer. 
  • Talleres de fin de semana y Retiros.

Puesto todo en hilera y sin descripción detallada, me parece un mundo inmenso…pero siento que esto es lo que ha estado gestándose dentro y es aquí y ahora donde poquito a poco se materializa.

Estás invitado/a a participar, preguntar, proponer; en definitiva a crear-destruir-crear... con total libertad y total cuidado.

Se acerca el invierno…época de recogimiento y sostenimiento. Se acerca el invierno…época de gestación y silencio.

Se acerca el invierno, precediendo nuestra primavera¡¡

 

 

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Las Decisiones del inicio de curso

Desde hace medio mes vengo pensando en la manera de hacer llegar a la gente la información sobre el trabajo que realizamos sobre la región pélvica. Cómo tratar de llegar a las personas, hombres y mujeres, para hacerles saber en qué consiste este trabajo y por qué es tan útil y necesario, existan o no problemas en la zona que llamamos “suelo pélvico”.Rombo-del-suelo-pélvico
Es una región corporal sobre la que se asienta toda nuestra estructura, hacia arriba y hacia abajo, y por supuesto como no, hacia adentro… pero no sabía que más decir, que más poner, porque en realidad este, como todos los trabajos corporales, requieren de su experimentación para entender la realidad, para saber a ciencia cierta lo que nos está siendo útil y lo que no, lo que nos da información sobre nosotras y nosotros, y lo que nos está afectando y siendo de ayuda para mejorar nuestra salud, no solo física sino también mental y emocional.

Ya no sabía que escribir, ni cómo hacerlo… y de pronto recordé que al terminar el ciclo anterior les pedí a las participantes que me enviaran sus comentarios, sus sensaciones y lo que supuso para ellas el ciclo. 

Ha sido de la experiencia con estas 7 mujeres que he decidido ampliar el formato incluir y modificar algunas secciones con la idea de dar espacio y cabida a todo lo que surge durante cada una de las sesiones. A veces, una hora a la semana no es suficiente para entender lo que a nivel emocional se está movilizando, aunque parezca que a nivel más físico/ mecánico si lo es… Hemos aprendido muchos unas de las otras, y yo de todas ellas, a esperar a no dar por sentado nada de lo explicado … a leer sus caras de asombro, de duda, de desconcierto… la verdad ha sido un lujazo estar ahí, dirigiendo este grupo y viéndolas disfrutar.

Así que no diré más… Llega el otoño y recomenzamos con este trabajo. Si quieres más información siempre podrás encontrarla  en el enlace que dejo al final de los comentarios de estas 3 mujeres.

Ellas han sido las protagonistas y verdaderas maestras de este ciclo anterior.
Gracias.

“Para mí ha sido un curso muy interesante, que recomendaría, sin dudarlo.
 
Ha sido todo un descubrimiento para mí, de una zona, de la que no tenía consciencia, que para mí era una desconocida, y que pensaba que sólo “estaba ahí por estar”.
A veces no le damos ninguna importancia, a nuestro cuerpo, a nuestra anatomía, como ya nacemos así, para que interesarnos…o al menos yo… y estas sesiones me han servido, para darme cuenta, para estar más presente, para ser más consciente.
Para conocerme mejor.
 
Ese ratito, de poder dedicarlo a mí.
De conectar conmigo, con mi empoderamiento femenino , ha sido fantástico.
El sentirme viva, el hacer algo por y para mí, a parte de todo lo que he aprendido y lo bien que me he sentido haciéndolo.
Ha sido un verdadero placer compartirlo con más mujeres.
 
Cuando acababa la sesión me sentía, flotar, que sensación más fantástica; y que pocas veces, en el día a día, nos escuchamos, nos cuidamos y nos paramos a dejarnos sentir.”
E.

“Este curso me ayuda a tomar conciencia de mi zona pélvica, a tomar consciencia de mi misma, a estar más atenta de mi postura,y así poder ver si necesito modificarla, recolocarme  para que mi columna se coloque correctamente y todos mis organos tambien. ( por ejemplo, revisar cómo estoy sentada, donde estan mis isquiones, como tengo la columna).

Me ayuda también a pararme, respirar y permitir escucharme, en definitiva, me ayuda a ‘volver a mi’, a sentirme más presente, a cuidarme.
en este estado, conectada conmigo, siento una energia diferente, una fuerza, poderio, un empoderamiento,
Los comentarios de las otras participantes y los tuyos aportan otros planteamientos, otros conocimientos otras maneras de ver, de sentir, son un plus al curso”.
P.

“El curso es un momento para detenerse y poco a poco ir explorando, descubriendo y sintiendo esa zona tan fundamental pero que muchas veces ni reparamos en ella.

Yo por fin he entendido cómo está colocado todo y como se relaciona entre sí. Recorriendo los órganos, músculos y huesos mentalmente y luego ejercitándolos te da un poderío especial.
En el grupo se crea una onda maravillosa con las chicas y con Ana especialmente, de curiosidad, aprendizaje, complicidad y mucho humor.
Un placer ❤”
M.


Muchísimas gracias

 

 

talleres, Uncategorized, Yoga

RETIRO DE YOGA

1Me hace especial ilusión escribir esta entrada que representa un paso más en mi trabajo,  un avanzar en mi mejora como persona y como profesora de yoga. Un reto que acepto encantada.

Mi objetivo desde que comencé a trabajar con el cuerpo ha sido acompañar y ser testigo de los aprendizajes de cada persona; ha sido enseñar a ser pacientes e intentar dirigirnos a nosotros mismos con delicadeza; demostrar que la atención en la respiración no es un sacrificio, sino un premio… que la escucha sin prisa da lugar al descubrimiento de lugares secretos dentro de uno (lugares sólo de uno).

Poco a poco, sorprendentemente se ha creado un grupo de alumnos y alumnas que me han animado y pedido un tiempo más largo y reservado exclusivamente para el yoga. Organizar un retiro con el objetivo doble: 1- convertir un tiempo limitado en infinito; 2- priorizar la práctica de estar con uno mismo, el hábito de respirar para tí y desde ti,  la extravagancia de abrir espacios exclusivos para cada uno de nosotros (fuera de nuestra rutina y pose al exterior). 


De esto se trata, y así está pensado, tiempo para la práctica que amo y me humaniza: el ashtanga; y tiempo para la práctica que me facilita vivir a este y en este ritmo: el yin. 

Tiempo para el silencio, para el canto y el estremecerse, tiempo para recuperar lo sagrado y mover las moléculas que forman nuestro cuerpo con la vibración del sonido, para apreciarlo con ojos, oídos y piel… Tiempo para alimentarnos bien, para apreciar las sutilezas de quien tengo enfrente, sus tejidos, sus latidos, sus pulsos, sus silencios…. En definitiva…tiempo para hacer las cosas de otro modo.

Este formato de fin de semana me da la oportunidad de tener cerca a todas aquellas personas que viven en cualquier otra ciudad y que en este tiempo han tenido interés en mi trabajo y me han hecho diferentes consultas: Madrid, Toledo, Logroño, Valencia, Coruña… Desafiando las fechas, y confiando en lo que vendrá, marqué en el calendario el Puente del Pilar para este retiro,  una oportunidad maravillosa para hacer algo diferente.

Me lanzo porque juego con la gran ventaja de contar con uno de los espacios más maravillosos que conozco. Un lugar que ha sido casa desde la primera vez que lo pisé hace más de tres años ya. Gestionada por unos amigos con letras grandes, bonitos hasta no poder más:  la Masía Can Camps . A muy poquita distancia física real de Barcelona pero a años luz de la vida en la Ciudad Condal.

 

¡No tienes excusa! o puede que sí, pero estás a tiempo de organizarte.

Así que aquí dejo constancia de lo que vendrá y más adelante: un enlace con la información más funcional del taller, la organización horaria y la propuesta de trabajo corporal basada en yoga en general  y en cada uno de nosotros, en detalle.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

 

 

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Trabajo sobre la región pélvica

Estoy absolutamente encantada con la respuesta del ciclo de Periné. Son un montón de personas, en su mayoría mujeres que me han escrito o llamado preguntando por estas clases y por la metodología;  hay un grupo interesado, lo suficientemente grande para dar comienzo a estas clases, será en Septiembre, definitivamente.
Así que si por alguna razón aún no habías leído la info, o no te habías decidido te dejo abajo un enlace donde encontrarás todo detallado.
Hoy decidí escribir sobre lo que para mí está significando todo este trabajo y además decidí incluir uno de los testimonios que una de las alumnas me envió por mail.
Es en base a sus sensaciones que yo me  planteé explicar lo que significó para mí hacer la formación, descubrir una metodología tan cercana a mi manera de trabajar, con un diseño tan profundo y una progresión tan lógica que resultaba sencilla y natural de adquirir. Que sin darte cuenta movilizaba todas las zonas tratadas explícitamente, pero a la vez, se producían movimientos mínimos y discretos que provocaban un efecto mariposa dentro de mí.
Durante un mes entero de formación (ni sé las horas), mi cuerpo con base en el periné estuvo despertando a millones de recuerdos, reconociendo y recordando millones de texturas en los diferentes tejidos y músculos; un millón de emociones latentes se manifestaron de las formas más inverosímiles…. fue una verbena realmente¡¡¡ El resultado, un mayor control y conocimiento de mi región pélvica y la estructura interna y externa. Una mayor y mejor capacidad de reconocer las diferentes profundidades de los estrechos que la componen, la posibilidad de relajar y contraer a demanda la musculatura; y una fascinación y entrega total al método de Blandine Calais-Germain.

Sucedieron muchas cosas mientras realizaba la formación, que me tomé con calma, curiosidad y muchísimo respeto. En esos días pensaba en mi formación de yoga, y cómo mi fabulosa maestra me hizo con cariño pasar por todas y cada una de las asanas ( a pesar de que mi cuerpo podía realizar acrobacias y torsiones sin grandes esfuerzos), me enseñó que para poder enseñar tenía que sentir en mi propio cuerpo todas las fases de las posturas, disfrutar y sufrir con las aperturas en la medida en la que la postura ponía a prueba mi cabeza, mi cuerpo y maravillosamente mi corazón…. y esperar el momento de comprender el porqué de la asana, lo que me ofrecía, lo que se pretendía, y entonces…. entrar en la postura…. ahí sí,  feliz y plena de satisfacción.
Y con ese mismo criterio fui pasando por las sesiones una a una, con mi frustración, mi sorpresa, mi cansancio, mi miedo, mi desconcierto emocional, mi fuerza de voluntad, mi no comprender nada de nada…. hasta que en un momento, y gracias al respeto en el aprendizaje y a la constancia, al respeto a mí misma y a la aceptación… todo cobró sentido.
Es desde ahí desde dónde imparto las sesiones de trabajo sobre la región pélvica, desde mi propia experiencia y desde el conocimiento técnico y mecánico. Para mí un privilegio acercar esta herramienta a más personas
Es un trabajo continuo y paulatino que sabemos dónde empieza, pero debemos estar abiertos a recorrer el camino tal y como se presente: sin atajos, con atajos; sin prisa, con prisa; con miedo, sin miedo; con energía, sin ella…
En resumen, esta entrada del blog sirve para contaros como nos hemos sentido algunas de las personas con este trabajo, sirve para animar vuestra curiosidad.

Son infinitos los motivos por los que acercarte a este trabajo corporal puede ser beneficioso, no sólamente si has tenido partos o tienes algún problema concreto en esta zona; si eres hombre o mujer… la tensión, el estrés, las posturas cotidianas… afectan sobre esta zona que es la base que sustenta nuestra columna, la base que sustenta parte de nuestras emociones ( canal de nacimiento, control de esfínteres, relaciones sexuales…).
El planteamiento de la metodología se basará también sin poder evitarlo en el correcto uso del cuerpo para evitar lesiones o favorecer el mantenimiento de los logros obtenidos. Más tiempo para mirar hacia adentro, para escuchar y para aceptar lo que somos y lo que tenemos.

Aquí el testimonio de una de las alumnas:
Gracias N, por compartirlo.

El primer día fué desconcierto y también asombro…

calibrar el volumen de ésa corona ósea resultó ser algo muy misterioso; pero más que su dimensión me inquietó su movimiento, sus posiciones en mis movimientos.

 
En la segunda sesión, a pesar de cierta frustración por lo abstracto del tema,
me dejé llevar más, sin tanta voz interior. Fue la sesión donde sentí que había un abismo en mitad de ése espacio,en el lugar en el que bascula las caderas, en ese nido que resguarda tantas cosas, tanta víscera de golpe, un vacío…
 
En la tercera clase, recuerdo haber podido dibujar mentalmente el tramo que une los isquiones hasta el coxis,interpretar y palpar la parte más interna de alguna forma tranquiliza.
 
lo más flipante es lo de la bolsa que lo contiene todo, como una membrana que protege-sostiene tantas funciones y sus órganos…
 
Ahí es donde todo es más crucial, eso intuyo, ahí es donde siento desde la segunda sesión que algo palpita, se retuerce o se recoloca en mi endometrio,
ahí es donde está mi vientre que tanto se ha deformado de los últimos años de panzas, cambios de peso y cuestión postural sobre la mesa de dibujo…
y más abajo está el suelo pélvico con su fragilidad, por falta de fuerza. aunque sensible y bien despierto.
 
Hoy sesión cuarta, ha sido muy estimulante, al fin sentir que no es un abismo lo que contiene nuestra estructura pélvica,
es un montón de materia que consigue moverse y modificar su posición a base de gestos que aprende.
Aparecen  ejercicios con los que cuidar ese espacio que tan grande o tan pequeño parece según momentos o estímulos!”
 
 

Si algo de lo que leíste hasta aquí ya te resuena… sigue adelante.

Disciplina corporal sobre región pélvica. Información ampliada

Como siempre, muchas gracias

Descubrir y Disfrutar, Uncategorized

descanse en paz

Tengo el gran privilegio de trabajar con cuerpos, escuchándolos como algo más que una estructura osteoarticular y muscular; favoreciendo los micromovimientos y la apertura de espacios escondidos; siendo testigo del emerger de zonas oscuras que dan contenido a las vivencias de cada uno, que dotan de sentido a los propios deseos.
Presenciar esa coreografía donde el silencio se deja escuchar, donde se perciben los desplazamientos sutiles de los tejidos y los órganos mismos, acomodándose. Recordando cada uno ese lugar de origen, volviendo al sitio y al momento antes del la “sordera”, esa manía casi folclórica de vivir a contrarreloj, posponiendo más y más el descanso,  y con ello… alejándonos más y más de la posibilidad de estar en calma, de la oportunidad de habitar nuestro reposo y gozar de él.
Me entristece pensar que la desconexión con el cuerpo tiene mucho que ver con la idea de exigirnos y valorarnos social e individualmente, en función de cuánto hacemos. Costumbre malsana que nos pone en valor 10, en alguna extrañamente sobrevalorada “clasificación” ajena y nos entierra, bajo cero en nuestra propia lista de satisfacción personal.
Reaccionamos con frecuencia cuándo ocurre algo que nos asusta, que nos frena por lo impactante del suceso o por la indefensión momentánea que nos crea. Cuando conseguimos salir del miedo, es ahí entonces, cuando en algún punto lejano de luz dentro de nuestra racional existencia, el parpadeo de lo verdaderamente importante nos hace conectar de nuevo, y sólo por un instante con la verdad más absoluta y conocida… y nos hace sentir absurdos…. ojalá tanto como para no perder de vista ese parpadeo de nuevo.
Me entristece nuevamente, la facilidad con la que olvidamos el salud, la satisfacción, las sensaciones cuando todo va bien, la facilidad para sonreír y estar en modo silencio y calma, la alegría de permaneces en la no competencia, sino en el vivir conjunto y compartido… Esos ratos cenando sin prisa, sentados solos en un banco o café, un abrazo largo dónde no importa nada, una puesta de sol desde tu ventana, el olor del jabón de sándalo en la piel, un beso húmedo de la persona que te vive más de cerca, una llamada o mensaje de las personas que te viven desde lejos… 

beso chimpancés

Después de haber gozado del privilegio de estar sentada en el paraíso mirando al horizonte y de descubrir que es mucho más productivo para mí el no hacer tanto (e incluso no hacer nada), el permitirme escuchar dentro y fuera, el detenerme a reconocer que el ritmo natural del exterior está mucho más en armonía con mi ritmo interior, que no es necesario encadenar acciones frenéticas hasta apagar el día; más productivo y efectivo respetar mis tiempos y necesidades porque me siento más fuerte, descansada y capaz de crear, no me enfermo y me organizo mejor… no me aturullo y decido cómo quiero que se desarrollen mis días, no me frustro tanto si no llego dónde se esparaba… puedo diseñar mi vida lo más cerca posible de mis necesidades y soy consciente de cuándo voy perdiendo fuerza y aparece la tristeza en forma de nudo en mi garganta… dando como resultado espacios de silencio y escucha previos al bloqueo definitivo que hace que sólo pueda vomitar ignorante e irresponsable mi temor sobre otra persona.

Silencio, descanso y aceptación: receta necesaria para no dañar dentro ni fuera.

Y esta entrada viene rendir un homenaje a todas aquellas personas que llegan a mí, antes del reventón… a aquellas personas que han encontrado por un momento el canal de vuelta al origen, y han decidido regalarse tiempo y silencio; y han decretado prioritario el  mimo y la ternura, el espacio de ensamblaje entre ellos y ellos mismos. Para que me sirvan de inspiración y no sea posible olvidar cual es el único lugar desde el que quiero trabajar con esos cuerpos poblados de personas.

Gracias

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Un nuevo nacimiento

Placeholder ImageLlevo como un millón de años queriendo hacer esto…. y ha tocado ahora. Cosas de la vida, que no casualidades… que hacen que todo llegue cuando le toca, cuando estemos preparados. Así que asumo que este es el único momento en el que podría haber dado a luz este proyecto, esta propuesta gestada con cuidado y paciencia.
Tiene que ver conmigo, con mis experiencias vitales, con mis deseos no escuchados, con mis necesidades silenciadas y con un montón de momentos de desorientación total dentro de lo que ha venido siendo mi vida.
Tuve la suerte de enamorarme del silencio y aprender a tener paciencia conmigo misma, a rechazar la exigencia, la comparación y la competición en relación a los demás. No supe como lo hice, y nunca lo sabré creo; pero en un momento determinado de mi vida, el caos recurrente y doloroso se transformó en una oportunidad para probar cosas nuevas, para decir basta y acercarme a la persona que por debajo de las capas superpuestas con las que afrontaba y enfrentaba mi vida, estaba sentada atónita, esperando ser descubierta. Fue como un juego inversamente proporcional: a más caos y dolor, más necesidad y curiosidad por la muchacha sentada fascinada con mi ofuscación. Sentarme conmigo misma se convirtió en imprescindible.

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El camino para llegar al lugar donde yo misma me esperaba sentada y paciente, lo recorrió primero mi cuerpo, después mi corazón y finalmente esta cabeza mía, decidió unirse al trío y recomponerme por completo.
Tiempo después me hallo aquí, habiendo diseñado una especie de itinerario, un pasatiempo que se comporte como ese gozne, esa bisagra que empuja la puerta hacia el interior de las personas. No sé hacerlo de otra manera, sólo a través del cuerpo.
Os invito a leer más, y a probar si sentís la curiosidad en el blog Consciencia Butoh y no dejes de pasearte por las páginas. 

Ojála te guste.

 

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Armonía & Equilibrio

ARMONÍA & EQUILIBRIO

Se podría considerar el masaje como una actividad intrínseca al ser humano ya que de manera casi inconsciente nos apretamos o friccionamos aquellas partes de nuestro cuerpo que ha recibido un golpe o nos duele para aliviar ese dolor. En muchas ocasiones hemos aprendido a desoír esos dolores, continuando con nuestra vida hacia adelante, como animales tirando de carros, sin sentir por una cuestión meramente pragmática: “tener que hacer”. No hay tiempo para descender a lo más profundo, para conectarnos con lo que necesitamos de verdad. Para ser nosotros mismos.
Estamos ejerciendo una violencia contra nosotros mismos, y con frecuencia nos sentimos irascibles, enojados o tristes, sin saber muy bien la razón… y miramos fuera: el trabajo, la familia, el estudio, el estrés, la falta de tiempo….Sin darnos cuenta de que todo esto lo estamos retro-alimentando día a día.
Somos capaces de proveernos de unos zapatos nuevos, un vestido nuevo, una cena con amigos fuera de casa con sus copas, y demás “caprichos” merecidos, (con todo el derecho del mundo adquiridos); sin embargo en mi caso al menos, esta capacidad de abastecerme de cosas externas me aleja, me distrae de mí: busco que las cosas de fuera satisfagan algún vacío que ni siquiera tengo identificado.
Gracias al yoga, la escalada, la danza butô, al trabajo de consciencia sensorial y a tener en mis manos la fortuna de tocar los cuerpos de otra persona, he ido dándome cuenta de que la mejor inversión que puedo hacer es: atender mi descanso, hacer cosas para conectar con mi “impulso tierno”, cosas que me permitan conocer cuales son mis verdaderas necesidades, y mis dolores más recurrentes, aquellos que no dependen de lo que se cueza fuera, sino de lo que hierve dentro…y poner la atención ahí. Sin embargo siempre ha sido algo que he hecho con mucha dificultad, como si fuera un gasto inútil de tiempo y dinero. Me asombraba la incongruencia y la falta de afecto hacia mí misma.

Por eso desde hace unos años me pongo en manos de alguien para equilibrarme, para darme descanso, para mimarme y para recordarme a mí misma que la mejor inversión es mantenerme dentro de mí, que mi felicidad me la da esa conexión y ese entenderme conmigo misma, que es necesario no llegar al límite, que exhausta sufro y no doy pie con bola, que cada vez que mis carnes y mi respiración se funden con la presión de las manos de otra persona, sucede el milagro de recordarme desde las entretelas, de recuperar mi memoria y saber quien soy.
Es un lujo y un regalo para mí, que alguien me permita tocar su cuerpo, leer su respiración y permanecer atenta y paciente a las necesidades que ese cuerpo tiene. Es un regalo sin duda.
Y merece el respeto del silencio y la atención plena.

Desde hace una semana, durante tres días a la semana la Sala Napati, como marco insuperable me sirve de consulta para dar mis masajes. 

Quiero moverte, moverme, movernos… con-moverte, con-moverme y con-movernos.
martes, miércoles y jueves de 16:00 a 18:00 horas.

Jardín de Hara.

C/ Fraternitar, 25. Barcelona

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Con-moverse

De nuevo en Barcelona, con unas ganas increíbles de comenzar a poner en marcha aquello que dejé pausado.

También como no, deseando mostrar y compartir aquello que en estos meses se ha ido gestando a fuego lento; a base de horas de silencio y mar, con fragmentos de batallas perdidas contra el viento y arrumacos ganados al sol, con cada sensación motivada por un caminar incesantemente y  inacción escogida, a partes iguales. Muchas cosas.

Me llené estos meses: experiencias, imágenes, paisajes de ensueño, gentes increíbles que me acogieron y cuidaron de mí, bailes, músicas, mujeres terapeutas impresionantes que compartieron conmigo su saber hacer, pacientes que confiaron en mí… y momentos de añoranza también, y soledad,  y juergas y dulce de leche¡¡¡…  y como no, me llené estos meses de arena de playa¡¡¡ irremediablemente, como el resto de las cosas que me invadieron.

Me llené también de tiempo en silencio, en soledad, en sosiego. Me creé un lugar dentro y fuera para estar conmigo, para no huir, para desde ese lugar nuevo y desconocido, desde una vida temporalmente de aislamiento de todo lo conocido y amado; mirarme por dentro, poner en práctica el aquí y el ahora. Ser sin obligaciones de tener ni de hacer.

Explorar el movimiento para desatar mis penas y mi tristeza profunda camuflada de mal genio: esto se tradujo en el diseño de unas clases totalmente nuevas para mí, de la certeza de querer poner en marcha sesiones de un trabajo sutil a través de la danza butoh.  Una herramienta que cobra sentido en la medida en la que aprendemos a reonocer el tiempo propio del cuerpo, de cada cuerpo.
Sentir y utilizar como recurso la increíble sensación de confianza y seguridad cuándo te sientes afortunada por hacer lo que haces: esto dio como fruto investigar más sobre el contacto suave, los Masajes Ayurvedas y una técnica nueva que se basa en la escucha del tejido, como complemento terapéutico a los masajes, siendo una técnica no invasiva, suave para el cuerpo y sorprendente para la mente.                                                                Mantener diálogos con una Ana despreocupada y libre, y pasarlo bien en ellos…el resultado de esto es la certeza de querer estar más y más cerca de mí; de conocerme y reconocerme en las cosas que vivo. De aprender a rebajar exigencias. Intentar vivir, penar y sentir de una forma menos rigurosa e inflexible. Bueno, el resultado es comprometerme a tratar de no olvidarlo.

Un marco increíble, que por mucho que intente explicar aquí, queda chiquito y desmerecido con total seguridad. Así pues me limitaré a contar que después de estos meses fuera de Barcelona, mi vuelta está cargada de ilusiones y nuevos proyectos. 
Decidí comenzar poquito a poco, sin  impaciencia, con el tiempo que requieren las cosas para suceder. En breves podré contaros cómo es y dónde está la sala donde comenzaré a dar clases y dónde podré por fin ponerme manos a la obra con los cuerpos cansados y con ganas de mimos. El lugar que he pensado llenar de calma y vaciar de exigencias; decorar con gestos y ambientar con el sonido de mil y una respiraciones.

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En unos días, estoy en marcha: el yoga, el butoh, la conscienca sensorial, el ayurveda y los espacios de encuentro. Me siento, con este pronóstico, como no………AFORTUNADA.

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Agradecer

Hoy no utilicé mi bici, hoy decidí salir con tiempo de casa, y atravesar caminando despacio, el barrio del Born y parte del Gótico hasta llegar al metro. Hoy desde que desperté, incluso antes (durante alguno de los sueños que no recuerdo), la energía que me acompañó fue densa, poco constructiva y de tristeza. Pensé que caminar me ayudaría a despejar mi mente y mi corazón.
Y salí con tiempo… y caminé despacio, consciente de que no había motivo para dejarme arrastrar por el ritmo de afuera, que mi necesidad era otra: mecerme con mis propios pasos, sentir que mi respiración habita dentro de quien soy,  y observar la ciudad sin prisas, admirando la piedra de los edificios y los pocos árboles que en este recorrido puedo encontrar. Y aquí consigo sentirme plenamente consciente de lo afortunada que soy, plenamente.
Y llegando al metro, las cosas cambian, el tren no llega nunca, la gente se impacienta (yo también porque pienso que no hay derecho, que siempre es lo mismo blablabla, bliblibli…), y me quejo en voz baja… y me descubro alimentando el estado que estuve tratando de esquivar durante todo el día. Y resignada salgo a la superficie y camino en busca de un autobús, porque las opciones y el tiempo se redujeron drásticamente, y mi clase empieza en 30 minutos y es casi imposible que llegue a tiempo… y la queja me persigue a una velocidad más rápida que la que he tenido que imprimirle a mis piernas para salvar la distancia hasta el autobús, que llega repleto de gente y no se detiene para que subamos. Resignada (aún no acepté que llegaría tarde, si o si), continúo esperando y cuando por fin llega un autobus al que sí puedo subirme, ya es claro que no llegaré a tiempo. Sentada, ahora sí, acepto que llegaré tarde pues solo quedan 15 minutos para que empiece y yo aún tardaré 30.
Entonces mirando por la ventana empiezo a respirar, más y más despacio, llenando mi cuerpo como enseño a mis alumnos en clase, dejándome sentir cada rincón que mi respiración acaricia, haciendo presente lo que está ocurriendo y deslizándome dentro de mí misma, aflojando la tensión, transmutando la tristeza, reduciendo la queja y dejando que quién sea que me habita tome el control, actúe desde otro paradigma y me permita sentirme y vivirme lejos de lo que está ocurriendo fuera, mostrándome que no es tan importante, que la diferencia la marca la manera de percibir el mundo y los sucesos , que estoy teniendo ene este mismo momento. Consigo avanzar yo más rápido que el bus, y desde donde estoy comienzo a hablar a mis alumnos, a iniciar la clase, a respirar con ellos… hasta que alguien me toca el hombro y me dice que ha habido un accidente en el metro, que alguien saltó.
Y ahora soy de piedra.
Ahora ya no sé que hacer porque mi respiración se ha agitado, mi cabeza da vueltas y mi corazón se está replegando hacia adentro… sólo continúo mirando por la ventana, y veo a alguien conocido arrastrando su bicicleta, con un paquete sujeto en la mano pegado al pecho, caminando despacio (hacia mi segunda clase, lo sé)… y estoy lejos aún (pero ahora de cualquier lugar dentro o fuera de mí).
Y por fin llego a clase,  12 personas esperando sentados, pacientes, sonrientes… les doy una somera explicación y me dispongo a cantar para abrir la clase. Respiro hondo, comienza el Om, y me abre en canal… trato de pronunciar despacio cada palabra del mantra pero cada vibración hace que se me resquebraje la coraza… “lo siento chicos, ha pasado “esto” en el metro y me quedé más tocada de lo que pensé, no puedo cantaros hoy”.
Y comienza una clase en la que una vela encendida (me recuerda lo afortunada que soy, ahora lo voy sintiendo plenamente por segunda vez en el día) para iluminar a aquel señor del metro, para acompañar lo inacompañable… Y la clase me reconforta, parece que cada alumno está poniendo lo mejor de sí mismo en cada soplo que utiliza para seguir mis indicaciones, hoy suaves, más lentas que de costumbre… Y visualizo un corazón que necesita expandirse con cada respiración, que necesita hacerse grande y pequeño con cada respiración, en función de las necesidades de cada momento, y lo comparto en voz alta y  ese corazón  se multiplica por 12.
Y termina la clase. La vela al medio, todos tendidos en savassana y a mi me sale la voz… y cierro con el mantra, con mucha fuerza, con mucha alegría con mucha gratitud.
Por tercera vez me siento consciente plenamente de mi suerte.
Alguien me da las gracias por la clase, otra ocasión para sentirme agradecida y no pasarlo por alto.
El autobús de vuelta a casa, parece querer compensar un viaje tortuoso de ida, y llega rápido, y no hay tráfico y llego al barrio antes de lo esperado. Y me bajo caminado muy despacio, antes de llegar a casa… repasando el día; y nuevamente me detengo, respiro, miro alrededor y sonrío ( quinta oportunidad en un día escabroso, para saber plenamente que soy una mujer afortunada ): en casa, mi compañero que ha estado todo el día a mi lado sabiéndome frágil  hoy, él que no tiene idea de lo que ha pasado esta tarde… me recibirá con una sonrisa. Porque sí, porque se alegra de verme, no hará esfuerzo para mostrar su amor. Y nada más verme entrar por la puerta sabrá que algo ha ocurrido, y (ya lo anticipo) me abrazará…. Y ahí me quiero quedar, en unos brazos amigos, amantes, compañeros, elegidos y reelegidos una y otra vez.

Es sencillo dejarse vencer por los días, pero sin duda es más sencillo dejarse mecer por los gestos mínimos y cotidianos que apaciguan esos mismos días.  Es bien sencillo vivir, si nos quitamos de la cabeza la lucha que implica “sobre”vivir… simplemente vivir y ser y estar en cada momento preciso, aceptando lo que pasa o no está pasando…

Yo hoy entre todas las cosas que pasé por alto, agradezco mi cuerpo y sus funciones sanadoras, agradezco mi trabajo , agradezco incluso la posibilidad de no ver lo obvio y perderme en la queja, para poder regresar con más fortuna y decisión a agradecer a mis alumnos su implicación y entrega en la práctica… Agradezco el compañero que me sostiene y comparte sus días conmigo.
Agradezco ser quien soy y estar dónde estoy.
Antes de cerrar los ojos hoy, agradeceré querer abrirlos bien grandes mañana.

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Gracias